Aventura al volcán y laguna Chicabal
- ojochapininforma
- Oct 11, 2023
- 3 min read
Por Marjorie Trejo
Guatemala es un lugar precioso y único en el mundo, gracias a su posición geográfica, el país es capaz de ofrecer turismo para todos los gustos. Desde niña, me planteé una meta, subir las 37 cimas que tiene Guatemala en su expansión territorial; con dos décadas de vida, puedo decir orgullosamente que llevo cuatro cimas de ellas.
Cada cima, es una experiencia inolvidable, cada una tiene lo suyo. Mi último volcán ha sido el Chicabal, ubicado en Quetzaltenango, es la más pequeña en la que he estado, pero una de las más asombrosas.
Acceso a Chicabal
Al ser una aventura de 6 horas aproximadamente, no hubo necesidad de madrugar, pues fácilmente podía empezarse a caminar desde las 8:00 horas, para estar cerca de las 10:00 horas en la cima, luego descender a la laguna que el volcán tiene de cráter.
Para ingresar a la entrada del volcán hay varios accesos, según me comunicaron, desde entradas por comunidades, hasta planos de carretera que lo dejan a uno muy cerca. La segunda opción era la que mi grupo y yo habíamos elegido, sin embargo, no nos fue posible por remodelaciones viales, entonces, nos vimos obligados a tomar la ruta comunitaria.
Camino al volcán, lo que aun pudimos recorrer en vehículo, fueron unos cuantos tramos de adoquín, la comunidad estaba llena de casitas bonitas y parcelas enteras de siembra, podían verse papas, zanahorias y cebollas. El clima no era tan frio, ni caluroso, personalmente era un clima casi perfecto.
En la entrada a la laguna, pueden observarse tres parqueos, pero el último se ubica justo en el sendero que dirige a la cima del volcán. En ese lugar, los mismos pobladores han puesto un negocio de automóviles capacitados para llegar a la cima, sin embargo, el chiste de subir un volcán es disfrutarlo a pie, por ende, descartamos el servicio y seguimos a nuestro ritmo.

Entrada al sendero del volcán Chicabal.
El Acenso
El ascenso como se tenía previsto empezó a las 8:00am no me pareció tan cansado, aun llevando un año de vida sedentaria. Como lo subí unas horas después de buena lluvia, el camino se encontraba resbaloso y un poco húmedo, pero no significaba una dificultad mayor.
Tardé alrededor de una hora y media en llegar a la cima, tomando en cuenta, que hubo parada para desayunar en el camino, algo realmente agradable, no siempre se tiene el lujo de comer acompañada de la naturaleza pura, en su máximo esplendor. El ascenso estuvo lleno de compañía, pajaritos que pasaban saludando, ardillas que se movían entre los árboles, escarabajos, plantas hermosas, flores silvestres, llovizna rezagada en hojas y demás.
Mirador del Chicabal

Mirador del Chicabal

Bajada a la laguna
La cima y el descenso
Llegue a la cima de El Chicabal a las 10:00am, y descubrí, que para llegar a la meta hay que volver a bajar; es algo irónico pero muy centrado, según el guía para llegar a la mágica laguna verde esmeralda había que descender 550 gradas, yo solo pensaba como las volvería a subir.

Altar en Laguna Chicabal
Empecé, grada tras grada tras resbalón, así hasta llegar a la numero 550 cerca de las 10:30am donde se marca el fin y el inicio de otra aventura, el recorrido de la laguna Chicabal, que es de 1 kilómetro, vale la pena en cada metro; durante la caminata pudo observarse, como la neblina cubría la laguna en varias ocasiones, algo totalmente hermoso al terminar el recorrido eran ya las 11:30am.
La fe
La laguna Chicabal contiene decenas de altares mayas, por respeto a la cultura de la región, es prohibido nadar en la laguna, pues esta ha sido declarada sagrada, en el lugar, es posible sentir el abrazo de la naturaleza y la cultura, las aguas de la laguna contienen azufre.
Después del paseo a entornos de la laguna, justo antes de retirarme con mucha fe y respeto, tomé agua de la laguna con las manos y la pase en mi rostro, pues había estado sufriendo de acné.

Laguna Chicabal

Laguna Chicabal nublada

Laguna Chicabal
Ascenso, descenso y fin
Luego de la grata experiencia por la laguna, empezamos el ascenso a la cima nuevamente aproximadamente las 11:45, algo que fue más difícil que el ascenso al volcán, subir 550 gradas empinadas fue todo un reto que tomo media hora, pero se logró, ya en la cima, después de retomar aliento, se continuo con el descenso nuevamente, pero esta vez del volcán, una caminata llena de chistes y caídas que culminó a la 1:30 de la tarde.
Al terminarse y llegar nuevamente al parqueo donde está la entrada al sendero, solo me despedí de la cima con mucho amor, al llegar al carro con una vista accidental al retrovisor noté que el acné desapareció.

Altar en Laguna Chicabal



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