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La nueva primavera

  • ojochapininforma
  • Aug 24, 2023
  • 3 min read

Editorial


Era lo que se leía en redes sociales y lo que mencionaban muchas personas por la calle, después de que se supiera por los números contabilizados hasta entonces, que Bernardo Arévalo será el nuevo presidente de Guatemala. El 20 de agosto de 2023, se llevó a cabo la segunda vuelta de elecciones presidenciales en Guatemala.


Desde muy temprano la gente ya estaba haciendo cola para entrar a algunos centros de votación a ejercer su voto, en otros no hubo mucho movimiento. Con excepción de algunos contratiempos como el lanzamiento de una bomba Molotov en la zona 4 de Mixco, donde se capturó a dos personas que son sindicados como los responsables, los cuales no fueron identificados.


Llegadas las seis de la tarde, cuando se cerraron las votaciones, el conteo se realizó relativamente rápido, cuando el Tribunal Supremo Electoral brindó la conferencia de Prensa a las 8:30 de la noche, ya estaban contabilizadas el 95% de las actas electorales; en la que prácticamente declararon vencedor a Bernardo Arévalo del Movimiento Semilla.


La presidenciable Sandra Torres del Partido Unión Nacional de la Esperanza, para ese entonces no se había pronunciado, hubo una conferencia de prensa que estaba planeada en la sede del partido y quedó en completo silencio; no había nadie, ninguno de sus asesores ni directivos del partido, no brindaron declaraciones de ninguna índole.


Lo que se rescata de los comicios, es la participación ordenada de la ciudadanía, un conteo de votos efectivo y rápido, obviamente incide el hecho de que por ser la segunda vuelta, ya era solo una papeleta.


La situación después de la elección es la siguiente, estamos a la espera del comunicado del Tribunal Supremo Electoral, para declarar el triunfo de Bernardo Arévalo; recordemos que aún faltaba un porcentaje de votos al momento de la conferencia de Prensa.


Esperamos que la Corte de Constitucionalidad respete la voluntad del pueblo, también el amparo otorgado al Movimiento semilla, dos días antes de las elecciones. Aunque sabemos que la tarea no será fácil, ahora es cuando veremos; quienes de los funcionarios públicos están comprometidos con la democracia.


El nuevo Presidente tampoco tendrá un lecho de rosas, porque el país ha estado sumido en la corrupción, desde el derrocamiento de Jacobo Arbenz; pero son los últimos cuatro gobiernos los que lo llevaron al colapso total, en donde nos encontramos actualmente.


Es una tarea titánica el saneamiento de las instituciones y aquí es donde el presidente, tendrá que hacer uso de sus habilidades de liderazgo, en la escogencia del equipo que le apoyará en esta labor con precedentes; en la revolución del 44’. No se deben cometer los mismos errores al otorgar la confianza en la dirección de las instituciones pertinentes, a cualquier hijo de vecino.


A el pueblo también le corresponde su parte en la fiscalización, tanto del gobierno central, como de cada uno de los servidores públicos, mantenerse al tanto de en qué se están gastando los recursos del estado, comportamiento de quienes vayan a ostentar una cuota de poder, dentro de este pequeño país para muchos, pero grande para nosotros que vivimos en él.


En este momento el país ha brindado la confianza a Bernardo Arévalo, muchos lo hicieron por el hecho de ser hijo del ilustre ex presidente de Guatemala, Doctor Juan José Arévalo, otros por la capacidad que logramos divisar en él, el pueblo en general le ha dado un saco grande que llenar, por que todos esperamos que pueda superar los logros de su padre, si lo logrará o no, solo el tiempo lo dirá y nosotros como pueblo se lo demandaremos.

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